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Cuando era chica, en la escuela, odiaba la Historia. Me resultaba
de lo peor tener que aprender fechas, nombres de batallas y lugares de memoria.
Lo más divertido era disfrazarnos de damas antiguas para las Fiestas
Patrias y pintarnos los labios, un lunar y usar rubor, pero era mejor si te tocaba disfrazarte de negrita/o,
porque entonces te podías pintar la cara con tizne.
Ahora, de
grande, viviendo en Inglaterra y sintiendo y palpando día a día su historia y
tradiciones que permanecen vivas en cada rincón, siento un cierto vacío
al no conocer un poquito más sobre nuestra propia historia, la de nuestro
país.
¿Cuántas veces pasó San Martín de un país a otro? ¿Cómo hizo, sin
pasaporte ni visas, ni teléfonos celulares, ni emails, ni
Internet? ¿Cómo hizo para armar un ejército, cruzar los Andes y ganar
batallas prácticamente sin dinero, ni ONGs que lo apoyaran? ¿Cómo hizo para darles de comer y de beber a los caballos y a las mulas que llevaban los pertrechos del Ejército, si en las altas cumbres no crece el pasto, ni hay agua (y, encima, llegar con los animales frescos y en buenas condiciones para dar batalla!)?
Sin dedicarme de lleno a la investigación histórica, a veces me maravilla enterarme de algunos detalles: como,
por ejemplo, que José de San Martín luchó contra las fuerzas
Napoleónicas bajo las órdenes de William Carr Beresford en la batalla
de Albuera. El mismísimo Beresford de las Primeras Invasiones
Inglesas, quien tras ser liberado prometió formalmente nunca más alzar
sus armas en contra de nuestra Patria. Eran otros tiempos, el honor y
la palabra servían de suficiente garantía. ¿Se lo imaginan hoy en día?
Hoy se cumple un aniversario más de la muerte de Don José de San Martín. A modo de humilde homenaje, aquí les dejo un par de cositas que encontré.
De las "Memorias" del general Guillermo Miller, inglés, (1798-1861) que ingresó como oficial
de artillería en el ejército de los Andes (1817) e hizo las campañas de
Chile y el Perú:
"Con José de San Martín nació el año 1778 en Yapeyú, uno de los
pueblos de las Misiones del Paraguay, de las cuales era gobernador su
padre, en aquella época. A la edad de ocho años fue llevado a España
por su familia, y destinándolo para la carrera militar, entró en el
seminario de nobles de Madrid. San Martín tomó parte en la guerra de la
Península, y fue edecán del general Solano, marqués del Socorro,
gobernador de Cádiz. Cuando aquel general pereció al furor del
populacho, San Martín se escapó difícilmente de ser asesinado, respecto
que al primer momento lo equivocaron con el marqués, a quien
efectivamente se parecía mucho. .
"San Martín se distinguió en la
batalla de Bailén, de tal modo, que se atrajo la atención del general
Castaños y su nombre fue honrosamente citado en los partes de aquella
batalla memorable. Ascendido al grado de teniente coronel, siguió
haciendo la guerra a las órdenes del marqués de la Romana y del general
Coupigny; pero, habiéndose levantado el grito de libertad en su país
nativo, no pudo ser indiferente a tan sagrada invocación. Sin tener más
que una vaga idea del verdadero estado de la lucha en América, resolvió
marchar a serla tan útil como pudiera; y por la bondadosa interposición
de sir Carlos Stuart, en el día Lord Stuart de Rothesay, obtuvo un
pasaporte y se embarcó para Inglaterra, donde permaneció poco tiempo.
San Martín recibió de la bondadosa amistad de Lord MacDuff, actualmente
conde de Fife, cartas de introducción y de crédito; y aunque San Martín
no hizo uso de las últimas, habla de esta muestra de generosidad de su
amigo respetable en términos de la mayor gratitud. (Lord MacDuff fue
uno de los primeros ingleses que tomaron parte en la guerra de la
independencia española. Hallándose en Viena en 1808, y sabiendo los
primeros acontecimientos de la Península, marchó inmediatamente a
Trieste, donde se embarcó para España, y se halló en diferentes
batallas y acciones durante aquella lucha sangrienta y dilatada. Lord
Macduff fue herido gravemente y por su distinguida bizarría fue hecho
general al servicio español y condecorado con la Orden militar de San
Fernando. Después de su regreso a Inglaterra, Su Majestad Británica se
ha servido hacerle par de Inglaterra y le ha conferido el empleo (Lord
of the bedchamber, es decir, Señor de la Cámara lo mismo que Sumiller
de Cámara), Lord teniente del condado de Banff; y le ha conferido la
Gran Cruz militar de Hannover, y la Orden Escocesa del Thistle. La
amistad formada en España entre San Martín y el conde de Fife continúa
hasta el día sin la menor disminución del mutuo respeto y recíproca
consideración y aprecio que la produjo.)
"San Martín se
embarcó en el buque George Canning en el Támesis, y dio la vela para el
Río de la Plata. Poco después de su llegada a Buenos Aires, se casó con
doña Remedios Escalada, hija de una de las familias más distinguidas de
aquella ciudad. Habiendo San Martín establecido su crédito de un modo
honroso en las orillas del río Paraná, y adquirido la confianza de los
argentinos, ascendió a mandos importantes." Guillermo Miller
... y todos sabemos que liberó Argentina, Chile y Perú tras cruzar los Andes con su ejército.
El 11 de febrero de
1824 el Libertador se embarcó a Europa para asegurarle una buena
educación a su hija. Allí, siguió trabajando para asegurar la
Independencia. El 23 de abril llegó al puerto francés de El Havre. Su
presencia despertó sospechas: sus papeles fueron incautados y revisados
por sus antecedentes revolucionarios. Pero sus documentos le fueron
devueltos. El 4 de mayo se embarcó con su hija a Inglaterra. Poco
después se radicó en Bruselas.
En 1825 escribió las famosas Máximas para su hija.
Máximas redactadas por el General San Martín para su hija Mercedes Tomasa
- Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no
perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que
saliese: Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros
dos.
- Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira.
- Inspirarla a una gran Confianza y Amistad pero uniendo el respeto.
- Estimular en Mercedes la Caridad con los Pobres.
- Respeto sobre la propiedad ajena.
- Acostumbrarla a guardar un Secreto.
- Inspirarla sentimientos de Indulgencia hacia todas las Religiones.
- Dulzura con los Criados, Pobres y Viejos.
- Que hable poco y lo preciso.
- Acostumbrarla a estar formal en la Mesa.
- Amor al Aseo y desprecio al Lujo.
- Inspirarla amor por la Patria y por la Libertad.
En 1829 San Martín llegó a Buenos Aires pero no desembarcó
porque se negó a tomar partido en las luchas internas. Así, volvió a
Europa.
En 1830 dejó Bélgica y se trasladó junto con su hija a Francia. En 1834 compró una casa en Gran Bourg.
En 1844 redactó su testamento en París.
Testamento del Libertador Gral. Don José de San Martín
(Transcripción textual - "El sable del General San Martín", Instituto Nacional Sanmartiniano)
París, 23 de enero de 1844
En el nombre de Dios todo Poderoso a quien conozco como Hacedor del
Universo: Digo yo José de San Martín, Generalísimo de la República del
Perú, y Fundador de su libertad, Capitán General de la de Chile, y
Brigadier General de la confederación Argentina, qe. visto el mal
estado de mi salud, declaro por el presente Testamento lo siguiente:
Primero. Dejo pr. Mi absoluta Heredera de mis bienes, havidos y por
haver a mi única Hija Mercedes de San Martín actualmente casada con
Mariano Balcarce.
2º- Es mi expresa boluntad el que mi Hija suministre a mi Hermana
María Elena, una Pensión de Mil - frans. anuales, y a su fallecimiento,
se continue pagando a su hija Petronila, una de 250 hasta su muerte,
sin qe. pa. asegurar este don qe. hago a mi hermana y Sobrina, sea
necesarias otra Hipoteca qe. la confianza qe. me asiste de qe. mi hija
y sus herederos cumplirán religiosamente ésta mi boluntad.
3º - El Sable que me a acompañado en toda la Guerra de la
Independencia de la América del Sud, le será entregado al General de la
República Argentina don Juan Manuel de Rosas, como una prueba de
satisfacción, qe. como Argentino he tenido al ver la firmeza con qe. ha
sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de
los Extranjeros qe. tratan de Umillarla.
4º - Proibo el que se me haga ningún género de Funeral, y desde el
lugar en qe falleciere se me conducirá directamente, al Cementerio sin
ningún acompañamto, pero si desearía, el que mi Corazón fuese
depositado en el de Buenos Ayres.
5º -Declaro no deber ni haver jamás debido nada, a nadie.
6º -Haun qe. es verdad qe. todos mis Anelos no han tenido otro objeto
qe. el bien de mi Hija amada, debo confesar, que la honrada conducta de
esta, y el constante cariño y esmero qe. siempre me ha manifestado, han
recompensado con Usura, todos mis esmeros haciendo mi bejez feliz. Yo
la ruego continúe con el mismo cuidado y contracción la educación de
sus Hijas (a las qe. abrazo con todo mi Corazón) si es qe. a su vez
quiere tener la misma feliz suerte qe. yo he tenido; igual encargo hago
a su Esposo, cuya honrrades, y hombía de bien no ha desmentido la
opinión qe. havía formado de él, lo qe. me garantiza continuará
haciendo la felicidad de mi Hija y Nietas.
7º - Todo otro Testamento o Disposición anterior al Presente queda
Nulo y sin ningún balor. Hecho en París a Veynte y tres de Enero del
año de mil ochocientos quarenta y quatro, y escrito todo el de mi puño
y letra.
José de San Martín
Artículo Adicional: Es mi boluntad el qe. el Estandarte que el Bravo
Español Dn. Francisco Pizarro tremoló en la Conquista de Perú sea
debuelto a esta República (a pesar de ser propiedad mía) siempre que
sus Goviernos hallan realizado las Recompensas y honores con qe. me
honró su primer Congreso.
José de San Martín
En 1846 ofreció sus servicios a Rosas. Dos años después, se trasladó a Boulogne-sur-Mer.
Fragmento de una carta enviada por el Libertador al Mariscal Castilla, desde Boulogne-Sur-Mer el 11 de setiembre de 1848
"Yo serví en el ejército español, en la Península, desde la
edad de trece a treinta y cuatro años, hasta el grado de teniente
coronel de caballería. Una reunión de americanos en Cádiz, sabedores de
los primeros movimientos, acaecidos en Caracas, Buenos Aires, etc.,
resolvimos regresar cada uno al país de nuestro nacimiento, a fin de
prestarle nuestros servicios en la lucha, pues calculábamos se había de
empeñar. Yo llegué a Buenos Aires, a principios de 1812, fui recibido
por la Junta Gubernativa de aquella época, por uno de los vocales con
favor y por los dos restantes con una desconfianza muy marcada; por
otra parte, con muy pocas relaciones de familia, en mi propio país, y
sin otro apoyo que mis buenos deseos de serle útil, sufrí este
contraste con constancia, hasta que las circunstancias me pusieron en
situación de disipar toda prevención, y poder seguir sin trabas las
vicisitudes de la guerra por la independencia. En el período de diez
años de mi carrera pública, en diferentes mandos y estados la política
que me propuse seguir fue invariable en dos solos puntos, y que la
suerte y circunstancias más que el cálculo favorecieron mis miras,
especialmente en la primera, a saber, la de no mezclarme en los
partidos que alternativamente dominaron en aquella época, en Buenos
Aires, a lo que contribuyó mi ausencia de aquella capital por espacio
de nueve años.
El segundo punto fue el de mirar a todos los Estados Americanos, en que
las fuerzas de mi mando penetraron, como Estados Hermanos interesados
todos en un santo y mismo fin.
"Consecuente con este justísimo principio, mi primer paso era hacer
declarar su independencia y crearles una fuerza militar propia que la
asegurase.
"He aquí mi querido general, un corto análisis de mi vida pública seguida en América."
José de San Martín
El 17 de agosto de 1850 falleció en Boulogne-sur-Mer. Sus restos
fueron repatriados en 1880 y, actualmente, descansan en un mausoleo
contruido dentro de la Catedral de Buenos Aires.
Fuentes:
Instituto Nacional Sanmartiniano
Ministerio de Educación
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